Ahí nació KEB. Pero no solo como un producto - como una misión personal.
La historia de cómo 30 minutos de frustración se convirtieron en una solución para Querétaro
Todo comenzó una tarde de 2023 en Querétaro. Oscar había dejado su teléfono en silencio dentro del coche después de un largo día haciendo mejoras al ERP de su empresa. Mientras estaba en casa, su teléfono sonaba una y otra vez sin que él lo supiera: era la caseta de seguridad intentando confirmar una visita importante que lo esperaba afuera del fraccionamiento.
Para cuando se dio cuenta, habían pasado 30 minutos. Su visita había estado ahí, en la fila interminable de coches que se forma cada tarde cuando todos llegan del trabajo, mientras el guardia intentaba comunicarse sin éxito.
Esa frustración le trajo un recuerdo vívido: él había sido ese visitante muchas veces. Recordó aquella tarde cuando visitó a un compañero de trabajo - 20 minutos de espera, llamadas perdidas, explicaciones confusas al guardia, datos dictados que se perdían en la mala conexión. La resignación en la voz de su amigo: "Siempre es así. Ya ni invito gente a mi casa por esta bronca."
Y también recordó las mañanas en colonias donde las filas son igual de absurdas: el técnico de la alberca, el albañil, los proveedores - todos atrapados en el mismo sistema arcaico mientras los guardias intentan contactar a cada residente.
Esa noche, mientras revisaba los sistemas de gestión que desarrollaba - sistemas que controlan inventarios millonarios, coordinan operaciones completas, generan reportes en tiempo real - pensó: "Si puedo digitalizar una empresa entera, ¿por qué recibir una visita en tu propia casa sigue siendo tan arcaico?"
Ahí nació KEB. Pero no solo como un producto - como una misión personal.
Oscar decidió algo radical: "Lo voy a desarrollar para mi condominio, pero también quiero que sea gratis en otros lugares." La lógica era brillante en su simpleza: si KEB estaba en su fraccionamiento Y en el de sus amigos Y en el edificio donde tiene su despacho, él ganaba en todos lados. Como residente, como visitante, como profesionista.
Pero la visión era más grande: cada condominio, edificio residencial o corporativo que adoptara KEB significaba cientos de horas recuperadas para la gente de Querétaro. Horas que ya no se perdían en filas interminables de las tardes, en llamadas sin respuesta, en proveedores atrasados por la fila de la mañana.
Versión Gratis
Por eso KEB ofrece su versión básica completamente gratis - un usuario por casa u oficina, control total de visitas, sin letra chica ni trucos. Porque acceso digno no debería ser un lujo, y porque entre más lugares usen KEB, más personas se benefician. Todos ganamos.
$300/mes - TODO incluido
Para condominios, edificios residenciales o corporativos que necesitan usuarios ilimitados, el precio es francamente ridículo: 300 pesos al mes por TODO el edificio. Sin límite de usuarios, sin límite de departamentos u oficinas, sin límite de accesos. No importa si son 20 unidades o 200. No importa si cada una tiene 5 usuarios o 10. Son 300 pesos. Punto.
¿Por qué tan barato? Porque no es un precio, es apenas lo suficiente para mantener los servidores encendidos. Otros sistemas cobran miles de pesos por edificio, más cobros por usuario, por unidad, por cada función extra. KEB cobra lo mínimo indispensable para existir, porque el objetivo nunca fue volverte rico - era no perder media hora esperando a tus amigos o clientes.
KEB es más que tecnología - es una red de dignidad y tiempo recuperado. Desarrollado con la misma seriedad con la que se construyen sistemas empresariales: confiable, probado, diseñado para funcionar en México real - con internet irregular, sin capacitaciones complicadas, sin depender de empresas extranjeras.
Desarrollado por alguien que vivió el problema en carne propia: como residente frustrado, como visitante atrapado en la fila, y ahora como empresario que lo usa en su propio despacho.
KEB: Porque tu hogar y tu negocio merecen la misma tecnología que gestiona empresas enteras.
Y porque en Querétaro, nadie debería perder media hora de su vida esperando para visitar a un amigo o atender a un cliente.
¿Quieres saber más o tienes dudas?
Escríbeme por WhatsAppSí, es mi celular personal. Porque si confío en que este sistema funcione para mi casa y mi despacho, confío en darte mi número.